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LEYMEBAMBA Y LOS ALTARES SUBTERŔNEOS, AMAZONAS, PERÚ

1 de Diciembre de 2009 - Prov. de Chachapoyas, Regionales - 96 visitas

(Globedia).- Sorprendente hallazgo arqueológico. Primero fue la espectacular laguna de los cóndores. Luego, el hermoso museo comunal. Ahora Leymebamba presenta los restos arqueológicos descubiertos en las profundas galerÍ­as de sus cavernas.

Roberto Ochoa B.

El sacerdote diocesano AgustÍ­n RodrÍ­guez Teso comparte sus labores pastorales en Madrid con la práctica de la espeleologÍ­a: una disciplina vinculada al montañismo que requiere de un temple especial, pues no se trata de escalar hasta la cima (con “œc”) de una montaña, sino de penetrar en las intimidades de la Tierra para alcanzar la sima (con “œs”) de una caverna natural.

Y en todo el mundo hay simas que pueden tener cientos y hasta miles de metros de profundidad, pero solo en contadas oportunidades se han descubierto construcciones o restos humanos ““o de animales”“ que pudieron ser arrojados a manera de entierro o que se precipitaron en algún trágico accidente.

Pero descubrir muros escalonados, similares a los andenes, construidos en las paredes de amplios anfiteatros subterráneos; o pinturas rupestres que se han mantenido durante siglos soportando la humedad de las profundidades; o construcciones que asemejan altares que guardan restos humanos de contexto funerario acompañados con cerámica y otros utensilios para el largo viaje al más allá… son algo que solo sucede en las cavernas y en las galerÍ­as subterráneas de Leymebamba, en el corazón de Amazonas.

Y fue precisamente don AgustÍ­n RodrÍ­guez el responsable de este hallazgo que añade un atractivo más a Leymebamba, un distrito ubicado a solo dos horas de camino de la Fortaleza de Kuélap, y que ganó celebridad por la enigmática Laguna de los Cóndores y luego por la construcción de uno de los museos temáticos más hermosos e interesantes del Perú.

Don AgustÍ­n ya es un visitante frecuente de Leymebamba. Los pobladores lo tratan de “œpadre” o de “œAgustÍ­n” a secas, pero todos saben de su extraña afición por penetrar ““por agujeros tan angostos que se debe ingresar casi a rastras”“ en galerÍ­as que pueden tener cientos de metros de profundidad; o en aquellas cavernas que abundan en la zona (con sus enormes montañas de piedra caliza cubiertas de vegetación). O por trepar, cargado de cuerdas, arnés, mosquetones, casco con lámparas y otros extraños instrumentos, para comprobar el buen estado de aquellas enigmáticas tumbas construidas por los aún más enigmáticos chachapoyas a cientos de metros de altura en las paredes casi verticales de los farallones que rodean la Laguna de los Cóndores.

Descubren andenes, construidos en anfiteatros subterráneos, pinturas rupestres, construcciones que asemejan altares funerarios que guardan restos humanos, cerámica y utensilios

“œEn Leymebamba abundan las cavernas con enormes galerÍ­as y rÍ­os subterráneos, donde hemos hallado extrañas especies de peces y donde hemos quedado paralizados de terror de solo escuchar el graznido de los huacharos, esas aves nocturnas que anidan en las cuevas”, nos dice AgustÍ­n mientras presenta a su equipo de espeleólogos españoles que cada año regresa a Leymebamba para explorar durante uno o dos meses las intimidades de Amazonas.

Miguel ́ngel Castillo Juárez y Cecilio López Tercero integran el equipo liderado del Grupo Espeleokándil (www.espeleokandil.org) en cuya página web se detalla con mapas e infografÍ­as cada una de las cavernas exploradas en los alrededores de Leymebamba, incluyendo videos, documentos de campo, fotografÍ­as y hasta el aterrador graznido de cientos de huacharos que habitan en las galerÍ­as subterráneas.

“œLos chachapoyas han trabajado en cuidar esas cuevas. Han realizado obras de ingenierÍ­a dentro de las cuevas iguales a las de Kuélap, como es el caso de la recién descubierta cueva de Chururco, en Leymebamba; estas zonas son un gran potencial turÍ­stico espeleológico”, agrega don AgustÍ­n.

Solo la cueva de Chururco tiene casi 800 metros de profundidad, 35 terrazas construidas en su interior y 5 muros perimétricos. A esto se añaden los recorridos por las cuevas de VaquÍ­n, El Chivo (con sus pinturas rupestres) y otras en las que también se han hallado contextos funerarios.

Un atractivo más para el próspero y acogedor distrito de Leymebamba, joya de Amazonas.

Datos

Viaje. El viaje de Lima a Chachapoyas dura 22 horas. Dos horas más hasta Leymebamba en combi o en taxi (10 soles).

Hospedaje. Albergue Laguna de las Cóndores. Hospedajes La Casona, La Congona, La Casita y La Petaca. Hoteles Escobedo, Varga y Sincelmira.

Transporte. Móvil Tours (S/. 115) GH Bus (S/.110) Transportes Zelada (S/.90). Viaje en avión a través del Grupo Aéreo Nº 8, salen a las 8 de la mañana (a solo 110 soles). El primer y tercer miércoles de cada mes.

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