EL PACTO ÉTICO QUE LOS CANDIDATOS INCUMPLEN
(El Comercio).- Faltan 26 días para los comicios municipales y regionales, tiempo suficiente para que los candidatos moderen su lenguaje y ofrezcan a los electores las propuestas que ellos están esperando. Y es que, como ha enfatizado la asociación civil Transparencia, muchos han olvidado el Pacto Ético Electoral que se comprometieron voluntariamente a respetar para desarrollar una campaña alturada, propositiva y de ideas.En su lugar, con la complicidad de ciertos medios de comunicación, hemos tenido más de lo mismo: frases altisonantes, ataques de todo calibre e incluso inexactitudes siempre oportunas para atacar al contrincante, pero que en nada aportan al debate. Eso no es ético, aquí ni en ningún lugar.
En el caso de Lima, es probable que esas prácticas reporten algunos réditos electoreros mediatos; sin embargo, también encierran varios riesgos. En primer lugar, que los electores informados rechacen o se desencanten de candidatos que, para subir en las encuestas, usan el doble discurso o se aprovechan del desconocimiento de la población. Luego, lo más grave, es que por este camino no se promueve el voto informado, porque las organizaciones partidarias se niegan a mejorar la forma de hacer política.
Sin duda, los ataques y las pullas son inevitables, pero como señala Percy Medina, secretario técnico de Transparencia, no se pueden convertir en el centro de la campaña al punto que las propuestas para solucionar los grandes problemas que aquejan la calidad de vida de los ciudadanos pasen a un segundo y discreto segundo plano.
A estas alturas, después de los tres debates municipales desarrollados en la capital (promovidos por El Comercio y las universidades Científica del Sur y Católica ), el elector ya debería saber quién ofrece el mejor plan de gobierno. Sin embargo, en medio de tanta diatriba, lo único que se consigue es confundirlo, sobre todo cuando se recurre a supuestas ‘denuncias’ que en realidad no son tales o a un agobiante fuego cruzado.
Si esto sucede en Lima, no se requiere mucha imaginación para saber qué está pasando en otras circunscripciones. Según Transparencia, en algunas se han producido campañas de guerra sucia inconcebibles entre agrupaciones políticas que con esos antecedentes no merecerían siquiera participar en una contienda democrática. Evidentemente, se olvidaron de los fundamentos del Pacto Ético Electoral que firmaron 158 movimientos regionales y 21 partidos políticos para los comicios de octubre próximo. Ese acuerdo ético-partidario sustentó cuatro pautas de comportamiento muy puntuales: candidatos transparentes, que debían presentar sus declaraciones juradas de bienes y rentas; planes de gobierno, viables, coherentes y bien expuestos; y cuentas claras, para explicar las fuentes de financiamiento de los gastos de campaña. Asimismo, una contienda sin agresiones y con debate electoral, basada en la presentación de ideas y programas en “un clima de paz y no agresión entre candidatos, donde predomine el respeto mutuo dejando de lado los insultos y ataques personales”. El lector evaluará cuántos de estos compromisos de honor se han cumplido y cuáles han sido los candidatos que hasta el momento los han honrado realmente.
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