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¿SE DEBE O NO PERMITIR EL USO DE CELULARES CON INTERNET EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS?//…

12 de Diciembre de 2016 - Editorial - 500 visitas

celular(NRMR).- En este colegio está prohibido el uso de celulares. Si los traen los decomisaremos y los devolveremos a fin de año. Los padres tienen que firmar su compromiso”.

Este es el discurso de más de un director en la escuela actual. Si esto va seguir siendo así, ¿para qué entonces el gobierno invierte gran cantidad de dinero en dotar de servicio de internet Wifi a todos los colegios públicos? ¿Acaso es para uso exclusivo del director, de su secretaria o de los docentes de su entorno? Un amigo abogado me decía: “Privar a un estudiante a que no use su celular es privar a la persona de un derecho fundamental, que es el derecho a la comunicación contemplado en la Constitución Política del Perú”.

Hoy día, varios colegios cuentan con servicio WiFi pero ¿para qué, si no está al servicio del usuario directo, que es el estudiante? Mientras que en algunos países como el nuestro, aprueban los reglamentos internos en el que se prohíbe el uso de celulares dentro de las aulas, en otros como Cuba, y mayoritariamente en los países de la India, su sistema legal prohíbe a los profesores quitar celulares a sus estudiantes. La razón: “Dar sentido educativo a la tecnología del WiFi”.

Pongamos un caso. El tema es: “Análisis del Gobierno democrático del Presidente Pedro Pablo Kuczynski. El profesor enfoca el tema desde una perspectiva derechista, y no es que esté mal, pero tampoco está del todo bien. Con el uso del celular con internet el estudiante podrá tener acceso al mismo tema pero desde diferentes perspectivas y, con un uso racional y controlado, la tecnología serviría para generar un debate alturado entre estudiantes e incluso para propiciar una discusión pedagógica con el docente.

En Matemática, el tema es “resolución de ecuaciones lineales”. El profesor ha inducido su resolución por el o los métodos que él más conoce, sin embargo los estudiantes pueden utilizar, otra vez, la tecnología para investigar otros métodos y procedimientos novedosos. Ahí está Harald Helfgott, matemático peruano, que con ayuda de la tecnología pudo resolver “La conjetura de Goldbach”, un problema que por más de 2 siglos no pudo ser resuelto por matemáticos famosos, que lo intentaron una y otra vez usando sólo metodología tradicional.

Y así, en cada una de las áreas del saber, podemos dar ejemplos diversos de utilidad positiva. A esto puede sumarse el respeto a los ritmos de aprendizaje del estudiante. No todos aprendemos todo en una sola explicación. La utilización del celular puede servir para grabar la clase del docente y revisarlo detenidamente después en casa. Por su parte, la Teoría de las Inteligencias Múltiples de H. Gardner, menciona que existen ocho inteligencias múltiples, de lo cual se deduce que el ser humano tiene también múltiples formas de aprender. No todos aprenden con la mera exposición del profesor o por la demostración con tiza y pizarra. Hoy, los estudiantes poseen un cerebro digital, aprenden mejor con audio, vídeo y sonido, por ello se explica el por qué prefieren pasarse horas y horas en la televisión, el cine o la internet a revisar libros, revistas o periódicos.

¿Qué se requiere, entonces, para dar este gran salto? La respuesta es simple: “¡Cambiar de mentalidad de directivos y docentes!”. Nótese que no digo cambio de personas, sino cambio de mentalidad de aquellos que dirigen el quehacer educativo como directivos y docentes de una Institución Educativa. Si esto se logra, estaríamos ante una realidad soñada por educadores como Lev Vigotski que vislumbraban, desde sus épocas, al docente como un verdadero facilitador del aprendizaje, y no como el dueño absoluto del conocimiento.

Claro, la otra cara de la moneda, nos muestra la otra realidad. Y esto es, la distracción de los estudiantes en clase por el mal uso de la tecnología, aunque para decir verdad no sólo es problema de los estudiantes, sino que también arrastra a los adultos. Ambos muestran una inclinación patológica hacia el abuso de las redes sociales y de visitas a páginas pornográficas. Pero, una vez más, ese no es problema del celular o la internet sino va más allá, hasta llegar al tipo de formación que tiene el ser humano. La existencia de casas de prostitución y centros de perdición nocturna en las ciudades existieron, existen y seguirán existiendo siempre. El problema no es que existan, el problema es que no estamos preparando a nuestros hijos y estudiantes con una sólida formación en valores que empezando por la casa, se refuerce en la escuela y se afiance en la sociedad para que así se pueda ayudar al estudiante a saber desenvolverse competentemente. Lo mismo ocurre con la tecnología. La red de internet no es otra cosa que una ciudad virtual donde no sólo puedes navegar por páginas prohibidas sino también puedes navegar por museos, bibliotecas, universidades y centros de cultura, puedes interactuar con docentes y estudiantes de otros países, inclusive. Eh ahí, el nuevo rol del padre de familia y de los docentes. Países adelantados como Francia, Japón y EE.UU, y otros no tan adelantados como Chile y Costa Rica ya cuentan con espacios virtuales abiertos en sus parques y jardines donde la gente se reúne a practicar la lectura y la investigación. ¿Cuánto tiempo falta para ver todo esto en nuestro país? Talvés mucho o quién sabe poco. No lo sé. Lo único cierto es que no se puede impedir que llegue a nuestras vidas algo que ya nació con nosotros. ¿Por qué prohibir usar la tecnología a alguien que es un nativo digital? Es como si exigiéramos al azúcar a que no sea dulce o al agua que sólo se componga de Oxígeno y no de Hidrógeno. ¿No sería mejor que el maestro cambie su perspectiva y pueda mas bien aprovechar este recurso como un aliado en su clase?

Después de todo, espero despertar un día y leer entre los requisitos de matrícula para un colegio, que el estudiante tenga un celular o una Tablet de manera obligatoria como material indispensable de estudio, y que el maestro también, de manera obligatoria, empiece a utilizar la tecnología del WiFi en el desarrollo de sus clases. Pero, claro está, mientras eso ocurra seguiremos los maestros del siglo XX preparando a estudiantes para el siglo XXI con métodos del siglo XIX.

Por: Nilton Roger Mas Rojas

Educador

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